Eclipses, tránsitos y lluvias de estrellas

Eclipses

Tránsitos

Los próximos tránsitos de Mercurio sobre el disco solar ocurrirán el 11 de noviembre de 2019 y 13 de noviembre de 2032.

Lluvia de estrellas fugaces

Las más importantes lluvias de meteoros observadas a lo largo del año se listan en la siguiente tabla:

LLuvias de meteoros

El significado de las columnas es el siguiente:

  • El máximo indica la fecha aproximada en que se da el máximo ritmo de lluvia de meteoros. Puede variar en un día de un año a otro.
  • La visibilidad es el periodo en que se suele observar la lluvia de meteoros con un ritmo significativamente superior al ritmo medio habitual.
  • El radiante es la dirección de la cual parece provenir la lluvia de meteoros en el instante del máximo.
  • La velocidad es la velocidad de choque de los meteoros con la parte alta de la atmósfera.
  • El ritmo es el ritmo máximo de caida de meteoros (expresado en meteoros por hora) que se observaría a simple vista en un lugar en el que el radiante se encontrara en el cénit y las condiciones de visibilidad fuesen óptimas. En la tabla, cuando el ritmo máximo es variable de un año a otro, se indican tanto el valor habitual como los valores extremos.

Las lluvias de meteoros diurnas (como las ariétidas y las ζ perseidas, de junio) sólo son observables con radar y no han sido incluidas en la tabla. La observación con radar se basa en que la onda radio emitida es reflejada por los gases que ioniza el meteoro en la atmósfera superior.

Por término medio, las perseidas constituyen la tercera lluvia de meteoros por orden de actividad. Tanto las cuadrántidas (visibles en enero) como las gemínidas (en diciembre) suelen generar más meteoros por hora. Aunque muestran un comportamiento más irregular, las leónidas (a mediados de noviembre) pueden resultar tan espectaculares como las perseidas.

Principales lluvias de meteoros

Cuadrántidas

La lluvia de las cuadrántidas es la primera lluvia de meteoros del año en el hemisferio norte. Es visible entre el 28 de diciembre y el 12 de enero, y su momento de máxima actividad sucede hacia el 3 de enero.

Las cuadrántidas pueden tener una tasa de actividad por encima de los 120 meteoros por hora y una velocidad de 41 kilómetros por segundo, lo que las convierte en una de las lluvias más activas del año junto a las perseidas de agosto y las gemínidas de diciembre. Sin embargo, los meteoros de las cuadrántidas no se ven tan a menudo como los meteoros de las otras dos lluvias, debido a que su periodo de máxima actividad suele durar tan solo unas pocas horas.

¿Qué se espera en 2019?

El 2019 será un año excelente para la observación de las cuadrántidas puesto que su momento de máxima actividad será dos días antes de la luna nueva (el noviunio tendrá lugar el día 6 de enero).

La máxima actividad de la lluvia de las cuadrántidas se espera sobre las 3 horas (hora oficial peninsular) del día 4 de enero, por lo que la mejor noche para la observación debería ser la del 3 al 4 de enero, además la casi coincidencia del máximo con el novilunio, garantiza un cielo oscuro durante toda la noche, lo que hace del 2019 un año excelente para observar las cuadrántidas.

¿Por qué suceden?

El origen de las cuadrántidas sigue siendo incierto. Algunos astrónomos especulan con la idea de que el asteroide 2003 EH1 puede ser el que causa la lluvia de estrellas. Este asteroide fue descubierto en el año 2003, y se cree que está relacionado con el cometa extinto C\1490 Y1 observado por astrónomos chinos, japoneses y koreanos hace unos 500 años.

Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos supuestamente del asteroide 2003 EH1. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. Típicamente, los meteoros más comunes que observamos a simple vista los producen partículas de unos milímetros a unos centímetros de tamaño que se queman a unos 100 kilómetros de altura.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se suele utilizar para nombrar a la lluvia de estrellas. El lugar de donde parecen salir las cuadrántidas se encuentra al norte de la constelación de Bootes (el Boyero), cerca de la cola de la Osa Mayor. El nombre de las cuadrántidas proviene de la constelación Quadrans Muralis, designada así por el astrónomo francés Jerome Lalande en 1795, pero actualmente no reconocida por la Unión Astronómica Internacional (IAU).

Radiante de las cuadrántidas

El 'radiante' de las cuadrántidas.

 

¿Qué hacer para ver las cuadrántidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las cuadrántidas parecen venir de la constelación de Bootes, se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Dada la época del año, es imprescindible ir bien abrigado.

El número de meteoros observables por hora es muy variable. En un sitio bien oscuro y con el radiante alto sobre el horizonte, puede superar el centenar. Sin embargo, el número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Líridas

La lluvia de meteoros de las líridas es visible desde el hemisferio norte (también desde el sur pero a un menor ritmo) entre el 16 y el 25 de abril.

Las líridas tienen una tasa media de actividad de 18 meteoros por hora, y una velocidad de 49 kilómetros por segundo durante varios días. A pesar de ser una lluvia de meteoros discreta, algunos años la tasa de actividad se incrementa a más de 100 meteoros por hora, pero es difícil predecir en que año se producirán estos "estallidos".

¿Qué se espera en 2019?

El 2019 no será un buen año para la observación de las líridas. La Luna, que estará llena el día 19 de abril, dificultará la observación de la lluvia de estrellas en su máximo

La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar sobre las 2 horas (hora oficial peninsular) del día 23 de abril, por lo que la mejor noche para la observación debería ser la del 22 al 23 de abril; desgraciadamente la Luna (que habrá alcanzado el plenilunio el día 19) complicará la observación de los meteoros.

Radiante de las líridas

El 'radiante' de las líridas.

 

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las líridas son fragmentos del cometa C/1861 G1 (Thatcher), un cometa de largo periodo que orbita alrededor del Sol una vez cada 415 años. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con fragmentos desprendidos del cometa Thatcher. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire, creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz.

Las líridas se han observado durante los últimos 2600 años, los registros más antiguos se conservan en el libro chino de crónicas Zuo Zhuan y datan del año 687 a.C.

Las lluvias de meteoros parecen tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Las líridas tienen su radiante en la constelación de Lyra.

¿Qué hacer para ver las Líridas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las líridas parecen venir de la constelación de Lyra (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.

El número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

η Acuáridas

La lluvia de meteoros de las η acuáridas es visible todos los años entre el 19 de abril y el 28 de mayo. Su observación es más favorable desde lugares ubicados en el trópico, como las islas Canarias, y en el hemisferio sur, aunque también pueden llegar a ser observadas en el hemisferio norte.

Las η acuaridas están asocidas con el cometa Halley, al igual que la lluvia de meteroros de las oriónidas, que tiene lugar en octubre. Los meteoros de las η acuáridas tienen una tasa de actividad de entre 40 y 85 meteoros por hora y una velocidad bastante alta, unos 66 kilómetros por segundo.

Radiante de las líridas

El cometa Halley, observado desde la Tierra en 1986.

¿Qué se espera en 2019?

El 2019 será un buen año para la observación de las η acuaridas puesto que su momento de máxima actividad será dos días después de la luna nueva (el noviunio tendrá lugar el día 5 de mayo).

El máximo de la lluvia de las η acuáridas se espera sobre las 16 horas (hora oficial peninsular) del día 6 de mayo, por lo que el mejor momento para la observación será la madrugada del día 6. La casi coincidencia del máximo con el novilunio, garantiza un cielo oscuro durante toda la noche, lo que hace del 2019 un año excelente para observarlas.

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las η acuáridas son fragmentos del cometa 1/P Halley. El Cometa Halley orbita alrededor del Sol cada 76 años y fue visto desde la Tierra por última vez en 1986. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa Halley. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. El cometa Halley también es el origen de otra lluvia de meteoros, las oriónidas, que tienen su máximo entorno al 21 de octubre.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las eta acuáridas tienen su radiante en la en la estrella η de la constelación de Acuario.

Radiante de las delta acuáridas

El 'radiante' de las η acuáridas.

 

¿Qué hacer para ver las η acuáridas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las η acuáridas parecen venir de la constelación de Acuario (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.