Eclipses, tránsitos y lluvias de estrellas

Eclipses

Tránsitos

Los próximos tránsitos de Mercurio sobre el disco solar ocurrirán el 11 de noviembre de 2019 y 13 de noviembre de 2032.

Lluvia de estrellas fugaces

Las más importantes lluvias de meteoros observadas a lo largo del año se listan en la siguiente tabla:

LLuvias de meteoros

El significado de las columnas es el siguiente:

  • El máximo indica la fecha aproximada en que se da el máximo ritmo de lluvia de meteoros. Puede variar en un día de un año a otro.
  • La visibilidad es el periodo en que se suele observar la lluvia de meteoros con un ritmo significativamente superior al ritmo medio habitual.
  • El radiante es la dirección de la cual parece provenir la lluvia de meteoros en el instante del máximo.
  • La velocidad es la velocidad de choque de los meteoros con la parte alta de la atmósfera.
  • El ritmo es el ritmo máximo de caida de meteoros (expresado en meteoros por hora) que se observaría a simple vista en un lugar en el que el radiante se encontrara en el cénit y las condiciones de visibilidad fuesen óptimas. En la tabla, cuando el ritmo máximo es variable de un año a otro, se indican tanto el valor habitual como los valores extremos.

Las lluvias de meteoros diurnas (como las ariétidas y las ζ perseidas, de junio) sólo son observables con radar y no han sido incluidas en la tabla. La observación con radar se basa en que la onda radio emitida es reflejada por los gases que ioniza el meteoro en la atmósfera superior.

Por término medio, las perseidas constituyen la tercera lluvia de meteoros por orden de actividad. Tanto las cuadrántidas (visibles en enero) como las gemínidas (en diciembre) suelen generar más meteoros por hora. Aunque muestran un comportamiento más irregular, las leónidas (a mediados de noviembre) pueden resultar tan espectaculares como las perseidas.

Principales lluvias de meteoros

Cuadrántidas

La lluvia de las cuadrántidas es la primera lluvia de meteoros del año en el hemisferio norte. Es visible entre el 28 de diciembre y el 12 de enero, y su momento de máxima actividad sucede hacia el 3 de enero.

Las cuadrántidas pueden tener una tasa de actividad por encima de los 120 meteoros por hora y una velocidad de 41 kilómetros por segundo, lo que las convierte en una de las lluvias más activas del año junto a las perseidas de agosto y las gemínidas de diciembre. Sin embargo, los meteoros de las cuadrántidas no se ven tan a menudo como los meteoros de las otras dos lluvias, debido a que su periodo de máxima actividad suele durar tan solo unas pocas horas.

¿Qué se espera en 2018?

El 2018 no es un buen año para la observación de las cuadrántidas puesto que su momento de máxima actividad será un día después de la Luna llena (el plenilunio tendrá lugar el día 2 de enero).

La máxima actividad de la lluvia de las cuadrántidas se espera a las 23 horas del día 3 de enero, por lo que la mejor noche para la observación debería ser la del 3 al 4 de enero. La salida de la Luna a las 20 horas del día 3 dificultará la visibilidad.

¿Por qué suceden?

El origen de las cuadrántidas sigue siendo incierto. Algunos astrónomos especulan con la idea de que el asteroide 2003 EH1 puede ser el que causa la lluvia de estrellas. Este asteroide fue descubierto en el año 2003, y se cree que está relacionado con el cometa extinto C\1490 Y1 observado por astrónomos chinos, japoneses y koreanos hace unos 500 años.

Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos supuestamente del asteroide 2003 EH1. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. Típicamente, los meteoros más comunes que observamos a simple vista los producen partículas de unos milímetros a unos centímetros de tamaño que se queman a unos 100 kilómetros de altura.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se suele utilizar para nombrar a la lluvia de estrellas. El lugar de donde parecen salir las cuadrántidas se encuentra al norte de la constelación de Bootes (el Boyero), cerca de la cola de la Osa Mayor. El nombre de las cuadrántidas proviene de la constelación Quadrans Muralis, designada así por el astrónomo francés Jerome Lalande en 1795, pero actualmente no reconocida por la Unión Astronómica Internacional (IAU).

Radiante de las cuadrántidas

El 'radiante' de las cuadrántidas.

¿Qué hacer para ver las cuadrántidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las cuadrántidas parecen venir de la constelación de Bootes, se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Dada la época del año, es imprescindible ir bien abrigado.

El número de meteoros observables por hora es muy variable. En un sitio bien oscuro y con el radiante alto sobre el horizonte, puede superar el centenar. Sin embargo, el número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Líridas

La lluvia de las líridas es una lluvia de meteoros (comúnmente llamados "estrellas fugaces") que sucede todos los años hacia el 22 de abril.

Las líridas tienen una tasa media de actividad de 18 meteoros por hora, y una velocidad de 49 kilómetros por segundo durante varios días. A pesar de ser una lluvia de meteoros discreta, algunos años la tasa de actividad se incrementa a más de 100 meteoros por hora, pero es difícil predecir en que año se producián estos "estallidos".

Las líridas son visibles desde el hemisferio norte (también desde el sur pero a un menor ritmo) entre el 16 y el 25 de abril aproximadamente.

¿Qué se espera en 2018?

La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar entre las 10 y las 21 horas (T.U.) del día 22 de abril, por lo que, si el tiempo no lo impide, la mejor noche para la observación debería ser la del 22 al 23 de abril. Esa noche la Luna (en fase de cuarto creciente) se ocultará pronto, por lo que la segunda parte de la noche será ideal para observar los meteoros que contrastarán en un cielo oscuro.

Radiante de las líridas

El 'radiante' de las líridas.

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las líridas son fragmentos del cometa C/1861 G1 (Thatcher), un cometa de largo período que orbita alrededor del Sol una vez cada 415 años. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con fragmentos desprendidos del cometa Thatcher. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz.

Las líridas se han observado durante los últimos 2600 años, los registros más antiguos se conservan en el libro chino de crónicas Zuo Zhuan y datan del año 687 a.C.

Las lluvias de meteoros parecen tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las líridas tienen su radiante en la constelación de Lyra.

¿Qué hacer para ver las líridas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las líridas parecen venir de la constelación de Lyra (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Dada la época del año, es conveniente ir bien abrigado.

El número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Delta acuáridas

La lluvia de meteoros de las delta acuáridas nos visita todos los años entre el 12 de julio y el 23 de agosto, alcanzando su máximo entorno al 30 de julio.

Los meteoros de las delta acuáridas se observan mejor en el hemisferio sur porque su radiante está más alto en el cielo, pero también son visibles en el hemisferio norte con una tasa de actividad algo más baja.

¿Qué se espera en 2018?

En 2018 la Luna, que será llena el 27 de julio, difucultará la observación de las delta acuáridas en los días de mayor actividad. La noche de mayor actividad se espera que sea la del 29 al 30 de julio.

¿Por qué suceden?

Se piensa que los meteoros de la delta acuáridas pueden provenir del cometa 96P Machholz, un cometa de corto periodo que orbita alrededor del Sol cada 5 años aproximadamente. Las lluvias de meteoros suceden cuando nuestro planeta se cruza con el camino orbital de un cometa. Esta órbita está llena de partículas de la cola del cometa, que entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad,y se calcina por la fricción con el aire, creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las delta acuáridas tienen su radiante en la estrella delta, denominada como Skat, de la constelación de Acuario.

Radiante de las delta acuáridas

El 'radiante' de las delta acuáridas.

¿Qué hacer para ver las delta acuáridas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las delta acuáridas parecen venir de la constelación de Acuario (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.

El número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta. En la noche del máximo, deberían verse unos 20-25 meteoros por hora en condiones ideales.

Perseidas

La lluvia de las perseidas es una lluvia de meteoros (comúnmente llamados "estrellas fugaces") que sucede todos los años hacia el 12 de agosto. Las perseidas también reciben el nombre popular de "lágrimas de San Lorenzo" por la proximidad del máximo de la lluvia de meteoros al 10 de agosto, día de la festividad del mártir español del mismo nombre. Las perseidas son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano. Las velocidades de estos meteoros pueden superar los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad puede llegar a los 200 meteoros por hora. Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar en las noches del 11 al 13 de agosto, las perseidas comienzan habitualmente a verse hacia el 17 de julio y terminan hacia el 24 de agosto. Su alta actividad, junto con las condiciones atmosféricas favorables para la observación durante el verano boreal, hace de las perseidas la lluvia de meteoros más popular, y la más fácilmente observable, de las que tienen lugar a lo largo del año.

¿Qué se espera en 2018?

En 2018 la Luna, que será nueva el 11 de agosto, facilitará la observación de las perseidas en los días de su mayor actividad. La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar entre las 22 horas del día 12 y las 10 horas del dia 13 (horas oficiales en la península). Por lo que, si el tiempo no lo impide, la mejor noche para la observación será la del 12 al 13 de agosto; además la casi coincidencia del máximo con el novilunio, garantiza un cielo oscuro durante toda la noche, lo que hace del 2018 un año excelente para observar las perseidas.

perseidas

Una Perseida vista en el Observatorio de Paranal (Chile), agosto 2010 STÉPAHNE GUISARD/ ESO

Características principales

¿Por qué suceden?

Los cometas, según describen sus órbitas alrededor del Sol, van arrojando al espacio un reguero de gases, polvo y escombros (materiales rocosos) que permanece en una órbita muy similar a la del cometa progenitor.

Cada cometa va formando así un anillo en el que se encuentran distribuidos numerosos fragmentos cometarios. Cuando la Tierra, en su movimiento en torno al Sol, encuentra uno de estos anillos, algunos de los fragmentos rocosos (meteoroides) son atrapados por su campo gravitatorio y caen a gran velocidad a través de la atmósfera formando una lluvia de meteoros. La fricción con los gases atmosféricos calcinan y vaporizan los meteoros que aparecen brillantes durante una fracción de segundo formando lo que popularmente denominamos estrellas fugaces. No se trata por tanto de una estrella sino de una partícula de polvo incandescente.

La altura a la que un meteoro se hace brillante depende de la velocidad de penetración en la atmósfera, pero suele estar en torno a los 100 kilómetros. Sin embargo, el alto brillo y la gran velocidad transversal de algunos meteoros ocasionan un efecto espectacular, causando la ilusión en el observador de que están muy próximos. Los meteoroides de masa menor al kilogramo se calcinan completamente en la atmósfera, pero los mayores y más densos (de consistencia rocosa o metálica), forman meteoritos: restos calcinados que caen sobre el suelo.

Meteoro de las perseidas

Imagen de un meteoro de las perseidas tomada el 13 de agosto de 2011 desde la Estación Espacial Internacional (NASA ISS028-E-24847)

Cada año a principios de agosto nuestro planeta cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, que tiene un período de 133 años y que pasó cerca del Sol por última vez en 1992. Esta órbita está llena de partículas pequeñas, como granos de arena o menores, que han sido liberadas por el cometa en sus pasos anteriores. Cuando una de estas partículas, que formaron en su día la cola del cometa, entra en la atmósfera terrestre a gran velocidad, la fricción la calienta hasta vaporizarla a gran altura.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las perseidas tienen su radiante en la constelación de Perseo.

Radiante de las perseidas

El 'radiante' de las perseidas.

¿Qué hacer para ver las perseidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las perseidas parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.

El número de meteoros observables por hora es muy variable. En un sitio bien oscuro y con el radiante alto sobre el horizonte puede superar el centenar. Sin embargo, el número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Dracónidas

La lluvia de las dracónidas es visible en el hemisferio norte entre el 6 y el 10 de octubre, y su momento de máxima actividad sucede hacia el día 8 de octubre.

Las dracónidas suelen ser una lluvia de meteoros modesta, generando unos 20 meteoros por hora, con una velocidad de 20 kilómetros por segundo. Pero durante los años 1933 y 1946 fueron visibles unas impresionantes exhibiciones, con una tasa de miles de meteoros por hora. También en octubre de 2011, a pesar de que la luna dificultaba la observación, fueron contabilizados más de 600 meteoros por hora.

¿Qué se espera en 2018?

El 2018 es un buen año para la observación de las dracónidas puesto que su momento de máxima actividad se espera para la noche del 8 al 9 de octubre, momento en que la luna se encuentra en su novilunio.

¿Por qué suceden?

Las dracónidas ocurren cuando la Tierra atraviesa el anillo formado por los fragmentos desprendidos del cometa 21P/Giacobini-Zinner, por lo que esta lluvia de meteoros también recibe el nombre de las Giacobínidas.

El lugar de donde parecen salir las estrellas fugaces se denomina radiante y su localización se suele utilizar para nombrar la lluvia de meteoros. El radiante dracónidas se encuentra en la constelación de Draco o el Dragón.

Radiante de las dracónidas

El 'radiante' de las dracónidas.

¿Qué hacer para ver las dracónidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las dracónidas parecen venir de la constelación de Draco, se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Dada la época del año, puede ser conveniente ir abrigado.

El número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Oriónidas

La lluvia de las oriónidas es una lluvia de meteoros (comúnmente llamados "estrellas fugaces") que sucede todos los años entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre.

Las oriónidas son una lluvia de meteoros de actividad moderada, tiene una tasa de actividad de entre 15 y 70 meteoros por hora y una alta velocidad, 66 kilómetros por segundo. Tras las oriónidas, las siguiente lluvia importante de meteoros serán las gemínidas del 4 de diciembre, con una tasa de actividad de entre 100 y 140 meteoros por hora.

¿Qué se espera en 2018?

El 2018 la Luna estará en fase de luna llena el día 25 de octubre, por lo que no será un año favorable para la observación.

La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar en la noche del 21 al 22 de octubre. Con una luna casi llena, el mejor momento para la observación será la madrugada del día 22 después del ocaso de la luna.

Cometa Halley

El cometa Halley, observado desde la Tierra en 1986.

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las oriónidas son fragmentos del cometa 1/P Halley. El Cometa Halley orbita alrededor del Sol cada 76 años y fue visto desde la Tierra por última vez en 1986. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa Halley. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. El cometa Halley también es el origen de otra lluvia de meteoros, las Eta Acuáridas, que tienen su máximo entorno al 6 de mayo.

Las lluvias de meteoritos parecen surgir de un único punto, es el denominado radiante. Las oriónidas reciben ese nombre debido a que su radiante se ubica en la famosa constelación de Orión, la cual comienza a ser visible alrededor de la media noche en dirección Este.

Radiante de las oriónidas

El 'radiante' de las oriónidas.

¿Qué hacer para ver las oriónidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las oriónidas parecen venir de la constelación de Orión (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Dada la época del año, es imprescindible ir bien abrigado.

El número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Leónidas

La lluvia de meteoros de las leónidas es visible todos los años entre el 14 y el 30 de noviembre. Su tasa de actividad suele ser modesta, entre 10 y 20 meteoros por hora, pero cada 33 años, coincidiendo con el paso del cometa 55P/Tempel-Tuttle por el perihelio de su órbita, las leónidas dan lugar a espectaculares tormentas de meteoros.

¿Qué se espera en 2018?

En el año 2018 el máximo de las leónidas coincidirá con la Luna en fase creciente, por lo que las condiciones de observación no serán las mejores.

La máxima actividad de la lluvia se espera sobre las 0 horas (hora oficial peninsular) del día 18 de noviembre. Por ello, la mejor noche de observación será la del 17 al 18 de noviembre. Esa noche la Luna se ocultará pronto, lo que hará que la segunda parte de la noche sea oscura y adecuada para observar los meteoros.

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las leónidas son fragmentos del cometa 55P/Tempel-Tuttle, que fue descubierto en 1865, y que tiene un periodo orbital de 33,2 años. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa 55P/Tempel-Tuttle en anteriores pasos cerca del Sol. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se vaporiza por la fricción con el aire, creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz.

Radiante de las leónidas

El 'radiante' de las leónidas.

Todos los meteoros de una lluvia parecen tener un único punto de origen. Este punto se denomina "radiante", y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Las leónidas tienen su radiante en la constelación de Leo.

En años normales, se suelen avistar entre 10 y 20 meteoros por hora, pero las leónidas pueden dar lugar a espectaculares tormentas de estrellas cada 33 años, llegando a una frecuencia de miles de meteoros por hora. Algunas de estas tormentas estelares alcanzaron proporciones importantes, como la de la noche del 13 de noviembre de 1833 en la costa oeste de Estados Unidos.

¿Qué hacer para ver las leónidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las leónidas parecen venir de la constelación de Leo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es sentarse o tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.

Gemínidas

La lluvia de las gemínidas es una lluvia de meteoros (comúnmente llamados "estrellas fugaces") que sucede todos los años hacia el 14 de diciembre.

Las gemínidas tienen una tasa de actividad por encima de los 120 meteoros por hora y una velocidad de 35 kilómetros por segundo durante varios días, lo que las convierte en una de las lluvias más activas del año junto a las cuadrántidas de enero y las perseidas de agosto. Tras las gemínidas, las siguientes lluvias de meteoros serán las coma berenícidas del 19 de diciembre y las úrsidas el 22. Ambas tendrán una tasa de actividad mucho más baja que las gemínidas, de entre 3 y 10 meteoros por hora.

Las gemínidas son visibles desde todo el hemisferio norte entre el 4 y el 17 de diciembre aproximadamente. Su momento de máxima actividad tendrá lugar en las noches del 13 al 14 de diciembre, cuando podremos observar hasta 150 estrellas fugaces por hora.

¿Qué se espera en 2018?

En el año 2018 la Luna estará en fase creciente (alcanzará la fase de cuarto creciente el día 15 de diciembre).

La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar entre las 13 y las 14 horas del día 14 de diciembre, por lo que, si el tiempo no lo impide, las mejores noches de observación deberían ser las del 13 y 14 de diciembre. Esas noches la Luna se ocultará pronto, por lo que la segunda parte de la noche será ideal para observar los meteoros que contrastarán en un cielo oscuro.

¿Por qué suceden?

El origen de las gemínidas fue un misterio durante siglos pues no se sabía asociar la lluvia de meteoros con ningún cometa periódico conocido. En el año 1983, el telescopio espacial de infrarrojos IRAS (lanzado por la NASA) identificó un asteroide, llamado Faetón, y al estudiar su órbita, se concluyó que era este asteroide el que causaba la lluvia de estrellas. Se trata pues de un caso peculiar, pues prácticamente todas las otras lluvias de meteoros conocidas están causadas por cometas.

Los astrónomos especulan con la idea de que Faetón pudiese ser hoy un cometa extinto y que los fragmentos que forman las gemínidas pudiesen haber sido desprendidos hace siglos, cuando Faetón aún tenía actividad cometaria. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con aquellos fragmentos desprendidos de Faetón. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. Típicamente, los meteoros más comunes que observamos a simple vista los producen partículas de unos milímetros a unos centímetros de tamaño que se queman a unos 100 kilómetros de altura.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las gemínidas tienen su radiante en la constelación de Géminis.

Radiante de las gemínidas

El 'radiante' de las gemínidas.

¿Qué hacer para ver las gemínidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las gemínidas parecen venir de la constelación de Géminis (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad. Dada la época del año, es imprescindible ir bien abrigado.

El número de meteoros observables por hora es muy variable. En un sitio bien oscuro y con el radiante alto sobre el horizonte puede superar el centenar. Sin embargo, el número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta.

Úrsidas

La lluvia de meteoros de las úrsidas es visible, en el hemisferio norte, entre el 17 y el 26 de diciembre.

Su tasa de actividad es modesta, entre 10 y 50 meteoros por hora, con una velocidad de unos 33 kilómetros por segundo.

Las úrsidas suelen pasar desapercibidas debido a que están situadas entre dos lluvias de meteoros con una tasa de actividad mucho más alta, la de las gemínidas, que alcanzan su máximo una semana antes que las úrsidas, y la de las cuadrántidas, que alcanzan su máximo dos semanas después que las úrsidas.

¿Qué se espera en 2018?

En el año 2018, el máximo de las úrsidas se espera para la noche del 21 al 22 de diciembre.

Su coincidencia con la Luna llena hará que la observación de las úrsidas este año entrañe gran dificultad.

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las úrsidas son fragmentos del cometa 8P/Tuttle, que fue descubierto en 1858. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa 8P/Tuttle en anteriores pasos cerca del Sol. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se vaporiza por la fricción con el aire, creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz.

Radiante de las úrsidas

El 'radiante' de las úrsidas.

Todos los meteoros de una lluvia parecen tener un único punto de origen. Este punto se denomina "radiante", y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Las úrsidas tienen su radiante cerca de la estrella kocab en la constelación de la Ursa Minor (Osa Menor).

¿Qué hacer para ver las úrsidas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión.

Aunque las úrsidas parecen venir de la constelación de la Osa Menor (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Lo más cómodo es sentarse o tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.