Eta acuáridas

La lluvia de meteoros de las eta acuáridas es visible todos los años entre el 19 de abril y el 28 de mayo. Su observación es más favorable desde lugares ubicados en el trópico, como las islas Canarias, y en el hemisferio sur, aunque también pueden llegar a ser observadas en el hemisferio norte.

Las eta acuaridas están asocidas con el cometa Halley, al igual que la lluvia de meteroros de las oriónidas, que tiene lugar en octubre. Los meteoros de las eta acuáridas tienen una tasa de actividad de entre 40 y 85 meteoros por hora y una velocidad bastante alta, unos 66 kilómetros por segundo.

Para observadores a nuestras latitudes, 40º norte, el radiante de las eta acuáridas se sitúa por encima del horizonte desde cuatro horas después de la medianoche hasta el amanecer.

Radiante de las líridas

El cometa Halley, observado desde la Tierra en 1986.

¿Qué se espera en 2022?

El 2022 será un buen año para la observación de las eta acuáridas, puesto que el creciente de Luna permitirá la observación de la lluvia de meteoros.

La máxima actividad de la lluvia se espera que tenga lugar entre el 5 y el 6 de mayo. La Luna creciente se ocultará a medianoche, permitiendo la observación de las eta acuáridas a partir del momento en el que el radiante se sitúe por encima del horizonte, cuatro horas después de la medianoche.

¿Por qué suceden?

Los meteoros de las eta acuáridas son fragmentos del cometa 1/P Halley. El Cometa Halley orbita alrededor del Sol cada 76 años y fue visto desde la Tierra por última vez en 1986. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa Halley. Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que conocemos como meteoro o estrella fugaz. El cometa Halley también es el origen de otra lluvia de meteoros, las oriónidas, que tienen su máximo en torno al 21 de octubre.

La correspondiente lluvia de meteoros parece tener un único centro de origen, un punto del que parecen surgir todas las estrellas fugaces. Ese punto se denomina "radiante" y su localización se utiliza para nombrar a la lluvia de estrellas. Así pues, las eta acuáridas tienen su radiante en la estrella eta de la constelación de Acuario.

Radiante de las delta acuáridas

El 'radiante' de las eta acuáridas.

 

¿Qué hacer para ver las eta acuáridas?

El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas), y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las eta acuáridas parecen venir de la constelación de Acuario (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza cuando esta esté presente. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.